Un proceso claro y repetible que asegura que cada programa sea relevante, práctico y construido en torno a las necesidades específicas de tu equipo y proyecto.
Comenzamos por entender tu proyecto, tu equipo y tus objetivos. Esta conversación abarca el tipo de desarrollo, el perfil del comprador, el estado actual del equipo de ventas y cualquier desafío específico que hayas identificado. Sin formularios. Sin plantillas. Una conversación directa.
Antes de diseñar cualquier cosa, observamos. Podemos asistir a una sesión de ventas, escuchar llamadas o revisar los materiales actuales. El objetivo es identificar las brechas reales, no las supuestas. Lo que funciona se mantiene. Lo que no, se aborda directamente.
Construimos el programa de capacitación a partir del diagnóstico. El contenido, la secuencia y los ejercicios son específicos para tu proyecto y equipo. Definimos el formato (presencial, remoto o híbrido) y la estructura de las sesiones antes de presentarte la propuesta.
Las sesiones son prácticas desde el primer minuto. Combinamos explicación con role-play, ejercicios de escenarios y discusión grupal. La retroalimentación se entrega en tiempo real. El objetivo es que los asesores salgan de cada sesión con algo que puedan aplicar al día siguiente.
Las habilidades desarrolladas en la capacitación necesitan refuerzo en terreno. Brindamos acompañamiento post-sesión para resolver dudas, observar cómo se aplican las habilidades y ajustar el enfoque si surgen nuevos desafíos. El programa no termina cuando lo hace la última sesión.
Cuéntanos sobre tu proyecto y tu equipo. Nosotros nos encargamos del resto.
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